Mi confrontación con la docencia
En lo particular me siento afortunada ya que mi perfil académico es Licenciada en Educación Primaria; lo cual me aporta bases y sustentos teóricos para entender un poquito los complejos procesos de la enseñanza y el aprendizaje.
Me inicié como docente en el bachillerato a los 18 años, cuando aún cursaba el primer año de la licenciatura; esto representó para mi un gran reto pues sólo unos meses antes yo misma había sido alumna de un bachillerato y ahora me encontraba como docente en un plantel, quizá la misma vulnerabilidad que sentía en cuanto a mi edad me hizo prepararme y poner todo mi empeño en el desarrollo de mis clases de danza; considero que me ayudaron muchos factores para poder sacar avante esta labor; primero que nada mi vocación es ayudar a las demás personas a desarrollar sus propias habilidades y destrezas, es decir, ser maestra; aunado a esto, la danza en ese entonces era una actividad que practicaba regularmente y era mi pasatiempo favorito (en la actualidad me sigue gustando mucho pero tiene un par de años que no soy integrante activa de un grupo) y por último mi edad tan cercana a la de mis alumnos hizo que formáramos un buen equipo de trabajo; fue así como me inicié como docente en el sistema CECYTE.
Al año que entré a trabajar en el plantel inicié la Carrera de Profesor de Danza Folklórica en la Normal Superior del Estado de Puebla en periodos vacacionales , lo cual me permitía estudiar mi licenciatura de manera escolarizada, trabajar viernes y sábados en el CECYTE y durante vacaciones hacer la carrera de profesor de danza; esta formación me proporcionó sin duda mayores herramientas a mi trabajo como maestra de danza y mayor seguridad en conservar el trabajo pues ya contaba con la formación en el área en la cual me desempeñaba.
Como mencioné párrafos anteriores considero que mi vocación es ser docente; por eso entré a la LEP porque considero que la etapa de la educación primaria es crucial en la formación de las personas y respecto al trabajo en el nivel medio superior considero que es un gran reto, pues consiste en lidiar con malos hábitos o ausencias de conocimientos que se han acumulado en la educación básica, pero precisamente el reto consiste en subsanar esos baches y aprovechar el hecho de que la mayoría de los jóvenes ya saben que quieren y están consientes de qué hay que hacer para lograrlo; en el caso del trabajo de la asignatura que yo imparto es un tanto diferente al trabajo de los profesores que imparten una asignatura del programa de la Educación Media Superior, ya que mi clase afortunadamente se presta para ser un momento de esparcimiento y relajación para los jóvenes, no por ello caer en el informalismo y flojera en las actividades complementarias.
En lo personal disfruto mucho impartir con los jóvenes la clase de danza, porque tienen ya muy desarrollada su coordinación, tienen mayores referentes en cuanto al trabajo dancístico y saben que para tener una buena proyección escénica hay que trabajar con disciplina y perseverancia; y precisamente estos son mis más grandes motivos de satisfacción como docente; ver a los jóvenes comprometidos con el trabajo que se está haciendo y ver los resultados en una presentación; ver unidad y cooperación en el grupo y por supuesto ganar un concurso en los intercecytes es un gran motivo de satisfacción, pero no sólo eso, quizá el mejor aliciente que tengo del trabajo en el CECYTE con el grupo de danza es que en la primaria de la comunidad alumnos de danza han ido a hacer su servicio social como maestros de danza y en los festivales presentan cuadros con los niños de primaria, para lo cual obviamente los asesoro y apoyo en la medida de mis posibilidades pero sin duda son ellos los que ponen en práctica los conocimientos adquiridos en su actividad complementaria de danza.
Considero que los motivos de insatisfacción que he tenido como docente han sido muy pocos, son quizá cuando observo desinterés y apatía al trabajar en el grupo e incluso deserción en el taller de danza.
Finalmente me gustaría añadir que ser docente es una gran responsabilidad pues consiste en contagiar al alumno de deseos por aprender y que reconozca que él mismo debe llegar a ser el generador de sus conocimientos y que tanto maestros, libros y demás herramientas tecnológicas son solo eso, una ayuda para crecer aún más como personas comprometidas con su tiempo y las responsabilidades sociales y ambientales que éste les atañe.
En lo particular me siento afortunada ya que mi perfil académico es Licenciada en Educación Primaria; lo cual me aporta bases y sustentos teóricos para entender un poquito los complejos procesos de la enseñanza y el aprendizaje.
Me inicié como docente en el bachillerato a los 18 años, cuando aún cursaba el primer año de la licenciatura; esto representó para mi un gran reto pues sólo unos meses antes yo misma había sido alumna de un bachillerato y ahora me encontraba como docente en un plantel, quizá la misma vulnerabilidad que sentía en cuanto a mi edad me hizo prepararme y poner todo mi empeño en el desarrollo de mis clases de danza; considero que me ayudaron muchos factores para poder sacar avante esta labor; primero que nada mi vocación es ayudar a las demás personas a desarrollar sus propias habilidades y destrezas, es decir, ser maestra; aunado a esto, la danza en ese entonces era una actividad que practicaba regularmente y era mi pasatiempo favorito (en la actualidad me sigue gustando mucho pero tiene un par de años que no soy integrante activa de un grupo) y por último mi edad tan cercana a la de mis alumnos hizo que formáramos un buen equipo de trabajo; fue así como me inicié como docente en el sistema CECYTE.
Al año que entré a trabajar en el plantel inicié la Carrera de Profesor de Danza Folklórica en la Normal Superior del Estado de Puebla en periodos vacacionales , lo cual me permitía estudiar mi licenciatura de manera escolarizada, trabajar viernes y sábados en el CECYTE y durante vacaciones hacer la carrera de profesor de danza; esta formación me proporcionó sin duda mayores herramientas a mi trabajo como maestra de danza y mayor seguridad en conservar el trabajo pues ya contaba con la formación en el área en la cual me desempeñaba.
Como mencioné párrafos anteriores considero que mi vocación es ser docente; por eso entré a la LEP porque considero que la etapa de la educación primaria es crucial en la formación de las personas y respecto al trabajo en el nivel medio superior considero que es un gran reto, pues consiste en lidiar con malos hábitos o ausencias de conocimientos que se han acumulado en la educación básica, pero precisamente el reto consiste en subsanar esos baches y aprovechar el hecho de que la mayoría de los jóvenes ya saben que quieren y están consientes de qué hay que hacer para lograrlo; en el caso del trabajo de la asignatura que yo imparto es un tanto diferente al trabajo de los profesores que imparten una asignatura del programa de la Educación Media Superior, ya que mi clase afortunadamente se presta para ser un momento de esparcimiento y relajación para los jóvenes, no por ello caer en el informalismo y flojera en las actividades complementarias.
En lo personal disfruto mucho impartir con los jóvenes la clase de danza, porque tienen ya muy desarrollada su coordinación, tienen mayores referentes en cuanto al trabajo dancístico y saben que para tener una buena proyección escénica hay que trabajar con disciplina y perseverancia; y precisamente estos son mis más grandes motivos de satisfacción como docente; ver a los jóvenes comprometidos con el trabajo que se está haciendo y ver los resultados en una presentación; ver unidad y cooperación en el grupo y por supuesto ganar un concurso en los intercecytes es un gran motivo de satisfacción, pero no sólo eso, quizá el mejor aliciente que tengo del trabajo en el CECYTE con el grupo de danza es que en la primaria de la comunidad alumnos de danza han ido a hacer su servicio social como maestros de danza y en los festivales presentan cuadros con los niños de primaria, para lo cual obviamente los asesoro y apoyo en la medida de mis posibilidades pero sin duda son ellos los que ponen en práctica los conocimientos adquiridos en su actividad complementaria de danza.
Considero que los motivos de insatisfacción que he tenido como docente han sido muy pocos, son quizá cuando observo desinterés y apatía al trabajar en el grupo e incluso deserción en el taller de danza.
Finalmente me gustaría añadir que ser docente es una gran responsabilidad pues consiste en contagiar al alumno de deseos por aprender y que reconozca que él mismo debe llegar a ser el generador de sus conocimientos y que tanto maestros, libros y demás herramientas tecnológicas son solo eso, una ayuda para crecer aún más como personas comprometidas con su tiempo y las responsabilidades sociales y ambientales que éste les atañe.

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