La aventura de ser maestro
Preocupaciones y problemas:
Una de nuestras preocupaciones debe ser el no hacer de cada clase una rutina, sino convertirla en una aventura y un reto intelectual; aunado a esto está el problema de “cómo ser un buen profesor” y lograr lo anterior, esto como bien lo señala el autor José M. Esteve lo lograremos por ensayo y error, claro está, reflexionando y cuestionando cada ensayo que hagamos.
Otra preocupación que se debe convertir en una ocupación permanente es nuestra preparación constante, ya que como bien lo señala Freire en sus “Cartas a quien pretende enseñar”: “La responsabilidad ética, política y profesional del educador le exige prepararse de manera permanente” y esto incluye asumir una postura crítica ante toda la información que llegue a nosotros sea a través de un libro, televisión, radio o el internet; ser un lector, escritor y pensador asiduo y sistemático.
Así mismo, parafraseando la lectura de Santos Guerra: asumir una perspectiva práctica de nuestra profesión, es decir: ser un profesional que reflexiona, diagnostica, investiga y actúa de manera autónoma y crítica.
Por todo lo anterior concluyo reafirmando que es muy grande la responsabilidad del docente y que implica desarrollar permanentemente sus capacidades y habilidades intelectuales; estar actualizado e informado en distintos ámbitos del saber.
Satisfacciones y maneras de enfrentar las dificultades:
La principal satisfacción es sentirse protagonista en la transformación de nuestra sociedad; a pesar de que sabemos que no es tarea fácil la que realizamos y también que nuestra labor no es reconocida ni tan valorada como debería por la sociedad y el gobierno, digo esto porque muchas instituciones educativas no cuentan con los recursos indispensables para facilitar y enriquecer la formación de los jóvenes.
Una recomendación y buena estrategia para enfrentar algunas de las dificultades a las que nos enfrentamos (sobre todo a las de orden pedagógico) es procurar abrir el canal de comunicación con nuestros compañeros de trabajo; en colectivo podemos disipar dudas y brindarnos consejos, que mejor que con ellos que conocen el contexto y características de la comunidad estudiantil con la que trabajamos.
Actividades docentes (planeación, acción y evaluación)
Cómo organizamos el desarrollo de la clase:
Después de leer La aventura de ser maestro considero que al planear debemos detenernos a cuestionarnos cómo lograr incentivar la motivación y curiosidad de nuestros alumnos para que los temas de la clase sean la respuesta a sus cuestionamientos; si logramos esto, sin duda los alumnos le encontrarán sentido a la clase y los temas vistos serán de gran significatividad para ellos.
Cómo llevamos a cabo las actividades:
Al estar ya al frente del grupo se hará necesario adecuar nuestro vocabulario y la complejidad del tema al nivel requerido por nuestros estudiantes; como lo señala la lectura “reconvertir lo que sabes para hacerlo accesible a un grupo de adolescentes”, ya que muchas veces nos encontraremos con ausencias de conocimientos en nuestros alumnos y será necesario retroceder unos pasos para seguir avanzando.
Qué hacemos para reconocer el avance de los alumnos:
Llevar un registro sistemático de los conocimientos, actitudes y destrezas que observamos en nuestros alumnos para poder armar el historial de cada uno y obviamente recordar que la evaluación no es al final de un periodo para asignar un numeral, sino que es en todo momento: inicial para diagnosticar de dónde partimos, permanente para seguir el proceso educativo del alumno y finalmente sumativa para asignar una aproximación cuantitativa de lo logrado por cada estudiante.
martes, 11 de mayo de 2010
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